noviembre 26, 2022

Messi campeón y el «Mbappé debe callarse»



En el segundo capítulo de Olé Sports Summit, Raymond Domenech se metió de lleno en el clima de Qatar 2022. El hombre que dirigió a Francia en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 habló de Messi, de Mbappé, de sus candidatos para el Mundial y mucho más. Un mano a mano muy a pura definición con el enviado de Olé.

-A tan poco del Mundial, ¿cuáles son los primeros recuerdos que le vienen cuando le hablan de “mundiales”?

-Recuerdo el Mundial 2006 y el final con Zidane, y recuerdo también el Mundial 2010, con la huelga de los jugadores, con el bus, que no querían salir del bus. He tenido dos experiencias totalmente diferentes: una, con un suceso al final y la otra, con todo lo que pasó y que vio el mundo entero.

-¿Cómo es el recuerdo de todo eso? ¿Ocupa algún espacio en su cabeza en la actualidad?

-No, no. Para mí, siempre cuando se acabó, se acabó. Yo escribí un libro, después, dos años después, para explicar todo lo que pasó. Cuando he dado el libro al editor, ahí para mí estaba acabado, estaba blanco sobre negro sobre el papel y se acabó para mí todo. La gente me habla muchas veces de esto, pero para mí es pasado, no puedo hacer algo en este momento, ya está. La vida continúa.

-¿Por qué se llegó al cabezazo de Zidane? ¿Se podía prevenir?

-Lo que pasó fue como cuando hay un avión que se cae, pequeñas cosas que se adicionan juntas. Y para mí, la suma fue que el “presidente de mente” (sic!) no fue allá; uno de los hombres que podían cambiar las cosas tampoco estaba con nosotros en este momento. No hay que cambiar muchas cosas. Lo que pasó fue una catástrofe, y no se explica realmente. Antes no había problemas, el equipo estaba bien, todo se pasó bien. Nadie puede decir exactamente por qué llegó eso.

-¿Qué le pareció la actuación del árbitro, Horacio Elizondo, en esa situación?

-Es la primera vez que utilizamos el video para arbitrar. El árbitro no había visto nada, los asistentes tampoco, los únicos que lo habían visto eran Buffon, Zidane y “el otro” (Materazzi). El cuarto árbitro vio en la tele lo que pasó y le dijo al árbitro. En 2006, es la primera vez que el VAR existió.

-No fue reglamentario entonces. No se podía usar aquella imagen.

-Completamente, no podía utilizarlo. Yo he tratado de acaparar al cuarto árbitro, para hablar con el árbitro, pero no quería escucharme. Si la gente hubiera entendido todo lo que le dije al árbitro en ese momento, hubiera sido expulsado por diez años.

-¿Alguna vez pudo charlar con Zinedine Zidane sobre aquel momento?

-No, nada. Es su historia, no habló con nadie de esto, nunca, y él no quiere hablar más de eso, es su pasado. La gente habla de eso. Con él y con nosotros. Pero nadie va a saber lo que pasó por su cabeza.

-¿Están hoy mejor preparados los jugadores para enfrentar situaciones como esta y para evitarlas?

-Sí, pienso que sí. Si hubiera habido alguien durante toda la competición, no sabemos qué hubiera pasado, alguien que pudiera hablar con Zidane todo el tiempo para bajar la presión, porque era su último partido. La presión fue demasiado fuerte para Zidane. A veces a la noche me despierto y me digo: si hubiera hablado más con él, antes, para explicar lo que iba a pasar, pero no me podía imaginar lo que pasó.

-“Son experiencias”, decía usted…

-Sí, se acabó. Hay que pasar, hacer otra cosa. Zidane después fue entrenador y tres veces campeón de Europa, la vida continúa. Siempre.

-¿Que le dejó a usted participar en dos mundiales, la experiencia mundialista?

-Para mí es lo mismo que cuando era joven, cada día es entrenamiento, cada día es el fútbol, es la vida del fútbol. Que sea en la copa del mundo o en la ciudad, cerca de la casa, para mí es la misma cosa: es jugar fútbol, es hacer fútbol, es vivir fútbol. Es diferente, porque hay mucha gente, hay televisión, se habla siempre, todo el tiempo, pero lo más esencial es jugar, es hacer fútbol, eso es lo esencial para mí.

-Se habla mucho de qué significa el “ser subcampeón”. ¿Y para usted?

-En el fútbol, es nada. En todos los otros deportes es ser subcampeón o “casi campeón”; en el fútbol, todo el mundo se olvida. La diferencia es que con Francia, y con todo lo que pasó con Zidane, nadie se va a olvidar de que Francia jugaba la final en 2006, pero el segundo no es nada. La medalla de plata, en Francia, no vale nada, para mí también. Ni recuerdo en ese momento adónde estaba alojado, porque la plata es nada. En fútbol es eso.

-Argentina también estuvo muy cerca de salir campeón en el Maracaná y en su momento se discutió mucho, pero ahora se valora igual. ¿Qué recuerda usted de aquella Argentina en 2014?

-Yo estuve… “desolé” (NdR:“lo lamento”), me dio pena. Es lo mismo para Argentina que lo que fue para Francia. El segundo es plata y plata es nada. Años después, se puede decir, “sí, era un buen equipo, estábamos bien, podríamos haber ganado en Brasil, hubiera sido maravilloso”. Pero no es nada, es “plata”.

-¿Cómo ve a Messi para su quinto mundial? ¿Qué piensa de Messi, estando ya más acomodado él ahora en París?

-Primero, que para mí Messi es el jugador más maravilloso que he visto, es capaz de hacer todo lo que no se ve, ni se veía. Hay jugadores que hacen cosas interesantes, pero él hace cosas que no veíamos antes. Muchas veces, cuando veo a Messi jugar estoy buscando lo que va a hacer e imaginando lo que puede hacer, y cada vez hace algo que no he visto. Es el único futbolista que hace eso. También lo hacía Maradona, y basta de contar. Por suerte, en París (Saint Germain) tenemos tres jugadores que pueden ser campeones de la Copa del Mundo este año: Messi, Neymar y Mbappé. Los tres pueden ganarlo. Pero el mejor de todos ahora es Messi. Tendrán un equipo capaz de ir más lejos esta vez, no lo sé. Pero si Messi gana la Copa del Mundo, mismo si Francia no estará, estaré feliz.

-¿Qué cree que Messi puede haber aprendido de todas sus experiencias?

-Él es capaz de vivir un mes con la presión máxima que exista, en la Copa del Mundo. Pero no es él, son los otros. Si los otros son capaces, si él puede transmitir su experiencia, está bien, pero no sabemos cómo se da esa experiencia, y cada momento es diferente y tendrá situaciones diferentes. Pueden encontrar a Francia en octavos de final y recuerdo la última vez: ganamos. Y tendríamos un Messi-Mbappé, vamos a ver…

-Mbappé ya ganó un mundial, pero no hay nadie que haya igualado a Messi, ¿no?

-Después del Barca, Messi ha tenido un año muy difícil. Pero aún ahora, lo que está haciendo, lo que vemos, es lo mismo que hace cuatro, cinco años. Es “El Jugador” del PSG. En París, ahora es Messi el que gana los partidos. Es el que hace la diferencia. Mbappé puede hacer muy buenos partidos, pero el que da algo diferente es Messi, siempre.

-¿Le sorprende que un director técnico con solo experiencia en las juveniles haya conseguido lo que consiguió Lionel Scaloni con Argentina?

-No es un problema encargarse de las juveniles, porque ahora muchos de los juveniles están en la selección y él conoce la organización y todos los jugadores. Fue lo mismo para mí, que estuve antes en la Sub-21. Por lo que he visto de la Argentina, es realmente un candidato para la victoria, porque es un equipo sólido. Vimos contra Brasil, es un equipo que sabe defender. Y además está Messi. Como fue con Maradona, un equipo que sabe utilizar su fuerza de organización para dejar a Messi hacer la diferencia.

-Además, Scaloni supo llamar jugadores que saben rodear a Messi, un Messi ya de 35 años, ¿no?

-Sí, Zidane en 2006 tenía 34 años. Cuando hay un jugador de este nivel, es el que manda en todo. Los otros tienen que decirse, “tenemos que ser fuertes y él va a hacer la diferencia” y dejarlo andar, haciendo lo que quiera hacer. Recuerdo que los compañeros con Maradona decían eso. “Nosotros estamos aquí para servirle”, y él hacía la diferencia.

-¿Hay una responsabilidad diferente al preparar un mundial?

-La diferencia es que, al empezar, sabemos que jugamos como máximo siete partidos. Es un mes solamente. No hablamos como un club, con jugadores que rotan. Con la selección es un mes y son 23 jugadores, con 11 o 12 que juegan y los otros que miran. Hay que hacer que los dos grupos convivan bien juntos. Todo el mundo tiene que saber lo que tiene que hacer en ese mes. Los jugadores y la organización, porque tenemos 25 o 30 personas que viven también con la selección.

-Ahora, que son 26 jugadores, muchos más no van a jugar. ¿Cómo se maneja eso?

-Yo lo que había hecho era decir antes a cuatro o cinco jugadores que los iba a tomar para el mundial, pero tenían que saber que no iban a jugar, excepto que tengamos seis puntos en las primeras dos fechas y que jugarían el tercer partido. Pero después no iban a jugar, porque el equipo en mi cabeza estaba hecho. Si venían para quedarse como un suplente, feliz y sonriente siempre, que siempre hace el entrenamiento, que está siempre con nosotros y siempre vive para nosotros, podían venir. Si me dicen que no pueden hacer eso, que se queden afuera.

-La política del entrenador es ser directo. Los jugadores saben igualmente que chances pueden tener, porque la vida es así, pero que en principio no, ¿no?

-Sí, tenemos la experiencia con Frank Leboeuf, que hizo la final sin haber jugado un partido, solo el tercer partido, pero no había jugado todo el tiempo. No tenía que jugar la final. Pero estaba aquí, siempre había entrenado y cuando Laurent Blanc se fue expulsado, él estaba. Los jugadores tienen que pensar así. Lo he visto en 2006. Todos los jugadores estaban preparados, hasta la semifinal. Cuando vieron que no había ningún jugador suspendido, vi bajar la concentración y preparación de los jugadores para lo que quedaba. Porque esperaban, esperaban como Leboeuf. […]

-¿Se puede decir que, sacando Francia, hincha por Argentina?

-Por Messi, primero por Messi. Porque es el mejor jugador del mundo.

-Antes dijo que en octavos de final, a Argentina le puede tocar contra Francia. ¿Cómo analiza ese posible cruce?

-Si hablamos ahora, Francia perdió en Alemania. Hay muchos jugadores lesionados. Hay que ver qué Francia es la que jugará el Mundial. Si tenemos a todo el mundo, no habrá suerte que ayude a Argentina. Pero no sabemos lo que puede pasar.

-En Sudamérica se hizo viral una frase de Mbappé, que les sacaba mérito a los equipos sudamericanos por no jugar contra europeos. ¿Qué análisis hace usted?

-Mbappé, en este caso, es mejor que se calle. No se puede decir algo así, decir que Chile o Colombia no son buenos equipos. Hay jugadores que juegan en Europa, en todos los clubes. Equipos como Uruguay, con jugadores de alto nivel. No sé… Para Mbappé, era mejor no hablar de eso. No se puede decir eso, para mí.

-¿Lo dijo sin tener conciencia de la repercusión que podría haber tenido?

-Sí. Espero que si nos encontramos con equipos sudamericanos en el Mundial, que no se agarren de lo que ha dicho Mbappé. Sería lo mejor.

-Leímos mucho sobre usted, sobre su pasado y sobre el tema de la astrología. ¿Sigue con esa temática, o ya no?

-Es eso. Nunca con los equipos. He hecho astrología cuando era más joven. Para ver cómo están los caracteres de los jugadores. De unos y de los otros. Porque se puede decir que alguien que nació en febrero no es lo mismo que alguien que nació en agosto. No son lo mismo, aunque se parezcan, piscis y leo no son lo mismo. Únicamente para eso. Solo para saber cómo puede ser la conversación con ellos.

-¿Se puede utilizar la astrología en el fútbol? ¿En el análisis de la convivencia de Neymar, Mbappé y Messi, habría que tener en cuenta algo así, o es solo fútbol y a eso nos limitamos?

-El fútbol es lo primero. Y después, para conocer un poquito más al jugador, para saber cómo están. En todo hay algo de eso, cuando fichan en una fábrica te hacen escribir o usan astrología u otra cosa para saber a quién van a tomar en la fábrica. Es lo mismo en el fútbol. Aun si veo que son diferentes. Si tengo a Messi, Mbappé y Neymar, van a jugar seguro.

-¿Por qué cree que los europeos últimamente se llevaron las copas del mundo?

-Los mejores jugadores de los brasileños, argentinos, chilenos, todos juegan en Europa: en Alemania, Francia, Italia e Inglaterra… No sé por qué, cuál es la diferencia. Hubo un tiempo en el que cuando se jugaba en Sudamérica, siempre ganaban los sudamericanos y los europeos en Europa, tampoco sé por qué esto cambió. No hay explicación.

-¿Cómo maneja usted el tema de la familia y el contacto a la hora del Mundial?

-Es diferente la cultura europea y sudamericana. En Alemania 2006, que nos quedaba cerca, las familias vinieron el segundo partido, en los cuartos de final y a la final. Vinieron organizados por la federación, en la noche después del partido y la mañana para el desayuno, y después todo el mundo se marchó. Eso no se puede hacer con argentinos, ¿no? Eso puede ser una explicación de por qué están ganando los europeos. Porque pueden estar un mes sin pensar en otra cosa, en el fútbol, en ganar.

-¿Y tiene relevancia el tema de la sexualidad, siendo un mes?

-Sabemos que un mes para los jóvenes hombres, de entre 20 y 30 años… tienen toda la capacidad. Tienen que tener espacio para vivir la sexualidad normal de un hombre de esta edad. No hay consecuencia en el partido. Es mejor hacer el amor y sentirse bien, que tener las ganas de hacerlo y no hacerlo y vivir con eso en el partido.

-¿Cómo ve a Brasil, Uruguay, Ecuador?

-Lo veremos en la confrontación con los europeos. Para saber si están bien. Pero en una copa del mundo, es difícil estar al máximo nivel los siete partidos. Se puede hacer un buen partido, pero no siete, lo mismo, siempre. Solo los equipos que tienen experiencia con los grandes jugadores pueden hacerlo; los otros pueden hacerlo en algún partido, pero no van más lejos.

-¿Qué tienen que hacer Ecuador y las otras selecciones jóvenes, al no tener tanta experiencia mundialista?

-Lo que hay que explicar a todo el grupo, y en grupo pongo a los jugadores y la organización, es la organización de todo lo que no es el partido, que tiene que ser perfecto, siempre. No hay que perder tiempo y hay que hacer todo en pos de los partidos, sin perder energía en otras cosas. Hay que tener siempre una idea de lo que se quiere hacer, si es hacer dos partidos bien, si es salir del grupo, llegar a octavos o cuartos, decirse “hasta dónde podemos llegar” y trabajar para eso siempre.

-¿Y cuáles son candidatos para usted?

-Yo veo tres equipos, Francia, Argentina y Brasil, los otros no van a poder hacer siete partidos del mismo nivel para llegar al final. El problema es que podemos encontrarnos a Argentina en octavos. Para mí es un problema, es mejor ganarle a Dinamarca…

-¿Cómo la ve a Dinamarca, rival de Francia y quizás de Argentina? Es un rival de alto nivel, ¿no?

-Sí, de alto nivel. En un partido, seguro que cualquiera puede ganar, pero ganar todos los partidos no es lo mismo.



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