En diálogo con El Diario Sur, Bocha, como lo conocen el resto del año, se calza el traje rojo y después de brindar, comer pan dulce y celebrar con los suyos, sale a escena. A él no le hacen falta subirse a trineos y bajar por chimeneas, al contrario, los destinatarios de los obsequios se acercan a su paso, lo saludan y viven un momento especial.
“Desde hace 18 años que hacemos esto. Empezó mi viejo vistiéndose de Papá Noel para la familia y después veíamos que los chicos del barrio se empezaban a acercar y ahí surgió la idea. Compramos caramelos y chupetines y salíamos en caravana con los autos tocando bocina y él caminando y dándole regalos a los chicos”, señaló al ponderar lo que fue el arranque de una costumbre que ganó espacio en ese lugar de la zona sur del conurbano bonaerense.
Y puso el foco en lo que significó ese primer momento y el resto del tiempo. “Lo que se va llevando año tras año es la alegría”, sentenció. Y sumó: “Vemos sus cartas, sus sonrisas y esos abrazos que dan los chicos cuando te ven. Es muy lindo hacerlo y cada año nos esperan más niños. A las 00:30 ya los chicos y las familias nos esperan, porque no son sólo niños, grandes también, y nos sacamos fotos con cada uno».
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Una tradición en Navidad que empezó su padre
Sobre el itinerario que comenzó su padre, fue elocuente, porque hoy la posta ya la tomó él, y lo vive en plenitud. “Mi viejo partió hace 5 años y ahora sigo con esto yo», afirmó. Y recalcó cómo es que se organiza en la previa toda la grilla. «Hace un par de años que pedimos colaboraciones a los contactos para juntar más caramelos o todo tipo de golosinas para darle a los chicos», señaló. Y añadió: «Cuando me sobran muchos entro al Hospital Evita -en Lanús Oeste- y le doy a todos los chicos del lugar». «Gracias a Dios hoy los vecinos nos ayudan muchísimo y gracias a ellos podemos seguir haciéndolo», completó, en tanto que puso también el foco en su madre, que, para completar la presencia familiar, es la que diseña el traje y siempre le añade algún aditamento más.
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Por último, rememoró aquellos primeros momentos que la idea surgió y hoy es una costumbre establecida en el barrio. «Surgió un día que alquilamos un traje y salió vestido mi viejo para nosotros porque somos una familia grande y las fiestas nos juntamos todos en lo de mi vieja, que vive al frente del hospital. Después se venían los vecinos con sus hijos y de ahí empezamos a salir con un recorrido chico y luego se fue agrandando», afirmó.
Finalmente, dejó un mensaje vital para las fiestas. «Esto da mucha alegría. Los chicos duermen contentos viendo a Papá Noel, y yo después de terminar el recorrido terminó destrozado de tanto caminar y el calor, pero feliz de hacer algo que comenzó mi viejo y hoy lo puedo seguir yo para seguir ilusionando a los chicos.. La idea desde el primer día es ver a los chicos felices», cerró.
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